lunes, octubre 10, 2016

Extraños monumentos

El desierto está repleto de extraños monumentos. Este quiere decir, que al mundo le hace falta más equilibrio. 


@edgarchile

domingo, diciembre 27, 2015

Avenidas lentas

De todos esos recuerdos me quedo con el de las avenidas lentas, a las afueras de un cine.

Sabíamos que minutos más tarde permaneceríamos inmóviles en el acantilado de sombras que hay en el interior de la sala, por lo que decidimos salir a caminar por los alrededores, a eso de las nueve.

Los árboles se dedicaban a espantar a los visitantes, entrelazaban sus copas en lo alto fomentando el nacimiento de nuevas sombras. Las casas permanecían escudadas en muros y rejas para esconderse de los escasos transeuntes. De vez en cuando se iluminaba una ventana amarilla.

Su figura permanecía en la clandestinidad. Un abrazo en la ausencia de mapas era lo único que podía protegerla de la inmensidad de este laberinto. 

El aire era negro pero aprendí a filtrarlo, a quitarle sus maldiciones, respiraba a traves de su espesor. El primero de sus espesores; ese que conocía la luz, la tierra, el ruido, la música; ese que fue hecho de un cóctel de estaciones invernales; ese que era ofrendado a la mañana como tibio néctar; ese que conocía la noche y la desgarraba con tal de evitar que terminara el día.

Su espesor empezaba en su piel y terminaba a varios metros de distancia, transformaba espacios inservibles en imágenes imborrables. Desataba una acuarela destructiva, que amenazaba todas las tonalidades que nos rodeaban, ya gastadas por el tiempo y el abandono. 

En el centro de su espesor se sentían sus latidos, y entre pasos y latidos se dibujan nuevos mapas.

En eso conocí la sensación de quedarse sin respuestas ni preguntas, siguiendo la trayectoria circular de un caracol, que viaja en espiral sin necesidad de huir a otros dominios, circunvalando un misterioso núcleo luminoso que es el secreto de su existencia.



@edgarchile

sábado, noviembre 07, 2015

Desplumadero

Esta vez se equivocaron. 
Hicieron una almohada de plumas pero los pájaros se quedaron metidos adentro.
Se escaparon de noche,
se refugiaron en su piyama. 

Todos soñaron lo mismo: 
Que finalmente escapaban de esa feroz máquina que despluma.
Pero sólo se salvaron los pájaros.

@edgarchile

viernes, julio 31, 2015

Laberinto

En este laberinto, quien dibuja el mapa correcto prefiere no salir de él.
Con el mapa equivocado, desesperadamente se busca una salida.

@edgarchile

sábado, abril 25, 2015

Lo que nos pertenece

Las personas se quejan de vivir endeudadas, pero esto va mucho más allá. Todo lo que tenemos es una deuda, empezando por nuestros átomos que son un préstamo que tarde o temprano tendremos que devolver.

El aire que entra a nuestros pulmones se debe devolver, al igual que el agua y toda la materia que nos dio una determinada forma.

Lo único que realmente nos pertenece son las obras que hacemos, las cosas que entregamos, aquello que decimos o compartimos, porque es justamente eso lo que nadie nos puede quitar, sigue siendo nuestro mas allá de la muerte. 

Nuestro patrimonio es el conjunto de cosas que entregamos en este mundo. Aprendí esto visitando la casa de un poeta que murió hace muchos años, su casa obviamente ya no le pertenecía, todas sus cosas habían cambiado de manos, todo salvo sus obras. Esas siguen siendo suyas y lo seguirán siendo por siempre.

Al fin de cuentas no somos el filamento de la ampolleta sino su luz. Luz capaz de escapar de la curvatura de la tierra, como un torrente volcánico precipitado a las alturas de lo eterno.

@edgarchile

domingo, abril 05, 2015

Llegó el momento más sublime del día, el de cosechar sonidos.

Esas notas que esperaron siglos enterradas en las nubes, por sobre nuestras cabezas inconscientes, ya crecieron. Y ahora maduras aguardan en lo alto, esperando ser cosechadas.

Notas preservadas en praderas blancas congeladas en alturas inalcanzables, sobre nuestras mentes inconscientes, sobre nuestros corroídos corazones, sobre nuestros sombreros color tierra, sobre nuestras imperfecciones, sobre el miedo que oscurece los océanos, sobre las sombras acantiladas que fermentan civilizaciones desprovistas de abrazos.

El cielo es un huerto de notas maduras,   
quiero arrancarlas de raíz, arrebatarlas de ese suelo y dejar cicatrices en las nubes, visibles a otros mundos. 
La música comienza con el sonido de raices que se cortan.

Quiero ser autor de geometrías insensatas.
Quiero descansar en fardos de notas. 
Quiero cosechar sonidos.

@edgarchile


domingo, marzo 22, 2015

A veces busco la verdad (meditación)

Silenciar la mente, 
dejarla en blanco para arrojarle,
desde lo alto,
una sola palabra o una sola pregunta 
y dejarla caer como piedra en un pozo profundo, 
para que esta resuene como si fuese un cántaro de bronce. 
Escuchar esos ecos estrepitosos, 
como el repentino vuelo de murciélagos sonámbulos.
Y esperar, con paciencia de cazador,
un puñado de verdad envuelto en plumas de un color inesperado.

A veces busco la verdad,
como un oso que captura salmones en un rio,
o como un niño que mira árboles gigantes.

@edgarchile


domingo, octubre 19, 2014

Remitente

La belleza es siempre un mensaje. 
Hay una firma misteriosa en todo lo que sorprende, paraliza y detiene.
El mundo está lleno de autógrafos diminutos.

La perfección es una firma.
Una costura presente en todo lo creado.
El azar es incapaz de crear dados.
Toda flor tiene un remitente.

Como un ente poseido desde adentro, 
desde el infernal ruido de sus propias palabras, 
el hombre queda ciego ante lo simple,
como quien olvida su lengua materna.

Como quien no entiende el lenguaje de los peces, 
escorpiones, lagartos y dromedarios,
que se entienden con señas oculares,
desechando los alfabetos delimitadores.

Porque nuestra verdadera lengua no tiene palabras,
y es común a la de todos los animales, que observan y dan gracias al mismo tiempo.
Algo que simplemente emana de los ojos. 
Sin necesidad de controlar ni comprender.

No obstante, ante tanto ruido prefiero agradecer.
Siendo humilde me hago interminable,
no se ponerle un límite a una gota que decide abrazar un océano.

Toda piedra oculta una costura.
Toda mañana oculta una receta.
Cada mirada contiene un naufragio.
Cada montaña es una bóveda que no necesitamos abrir.

No desconozco la ternura que hay en cada átomo, que oculta su felicidad indivisible.

Las iguanas engendran acertijos,
Los lagos hermosos dinosaurios,
Las galaxias son entes sexuales coloreados por gaviotas.

Toda flor tiene un remitente.

E. Bergy

sábado, agosto 23, 2014

Tu Canción le Pertenecía a un Árbol.

La ocultaba y adoraba como un pequeño tesoro, como una perla que lentamente fue moldeando a través de los muchos inviernos y los muchos otoños. Era su única posesión material. La masticaba en su interior como si fuese un chicle destinado a desparramar sabores a través de su venas de árbol.
La tarareaba despacio, llenando de vibraciones la tierra firme de los insectos, vibraciones que poblaron sus laberintos de madera enraizada y lograron hacer que las hojas sintiesen más de cerca la amenaza del precipicio. Algunos pájaros tuvieron que callarse y llevarse a otros árboles sus pequeñas partituras.

Hubo multiplicaciones escondidas, hubo el contagio de un génesis, hubo un baño de clorofila. Y la canción se llenó de sabiduría, averiguó lo que se piensa de la lluvia siendo un árbol, lo que se piensa de las nubes siendo un árbol, de lo que significa disfrutar de un desayuno de luz y lo que significa la escasez de la miel del sol en el invierno.

Conoció el significado de que una enredadera te succione la sangre y de la maldición de tener un pájaro carpintero en una oreja. Supo lo que es tener que defenderse de los huracanes, dando latigazos al vacío como maestro de orquesta asustado.

La cantaba siempre, hasta que un día un hacha silenció a este pobre árbol.

(Sucede que el testamento de un árbol nunca queda en sus anillos, sólo se hace presente en el sonido de una guitarra.)

Eso que tarareas, que trepa a través de tus manos y fluye a través de tu garganta, no es un invento tuyo, -¡más respeto!-, le pertenecía a un árbol.

E. Bergy
@edgarchile

martes, marzo 11, 2014

Espíritu

Sin un arco, la flecha es sólo una promesa vacía de vuelo. Sin un espíritu, ¿qué cosa es un hombre?


Consumismo

Cuando se compra una "cosa", en realidad se estan comprando las emociones que produce esa "cosa".

El consumismo nace de la ignorancia de que las emociones son gratuitas.


@edgarchile

domingo, febrero 02, 2014

Milagros poéticos

-...que ¿Qué milagros haría?

Buscaría la fórmula para hacer que los frutos de los árboles dieran sombra.

Construiría con mucha paciencia una llave maestra para abrir 7.000 millones de jaulas.

Gritaría una palabra ambigua, parecida a cada nombre, para que mil cabezas se den vuelta.

Levantaría ciudades a partir de los trazos que se perdieron en el diseño de un beso.

Finalmente, haría que la poesía fuese algo tan habitual, como para que dejen de ser llamados poetas quienes la utilizan.

@edgarchile


domingo, diciembre 22, 2013

Poema a una mujer inquieta.

No te muevas.
Quédate como estás que pareces algo que no existe.

Un mundo prohibido tras el marco de una puerta.
El descuido de un mago,
un cajón lleno de estrellas.

Algo que espera algo en la suavidad de las rocas,
como silencio de sirena.

Algo que espera el bombardeo de unas rosas.
El secreto de un árbol. 
La excepción a las reglas.

Algo que escapa a la paciencia de un retrato,
como el recuerdo de un cometa,
que alguna vez habré cazado.

Porque todo lo que puebla este mundo ya lo he visto.
Porque todo lo que puebla este mundo ya lo he visto.
Y en la eterna rutina de un girasol anudado,
me bastaba encontrar un destello distinto.

@edgarchile

sábado, diciembre 07, 2013

Fotografiando Valparaíso


Valparaíso quiso ser un castillo de arena pero alguien lo llenó de cemento sin preguntarle. Bajo sus capas de pintura hay afiches con poemas enmudecidos.

En algún minuto fue el centro del universo, cuando los relojes aún le pertenecian a las paredes. Eran los tiempos del telégrafo, tranvías y luces a gas. De navegantes de corredores con preguntas de laberinto.

Sus boyas amarraron siete mares, mientras alguien se tomaba un café contando lingotes de salitre, siendo acompañado por el murmullo de otros idiomas, provenientes de apellidos extranjeros que se quedaron para siempre. Caminando por sus cerros se que hoy es muy distinto, Valparaíso es hermoso, pero hay que saber mirarlo. ¿Qué será de esas casas que nunca tuvieron visitantes a pesar de salir en un millón de fotos?, como capas de pintura, la suma de muchas noches se superpusieron en sus paredes, las que hoy se deshojan lentamente, entre sombras de turistas y de cables.

Qué será de las guitarras que se quedaron detenidas en un mirador, y del crujido nocturo de maderas, que esconden arañas que jamás han sido vistas.

Qué será de sus historias, imposibles de recoger porque fueron tantas. Historias de luna, de mujeres y de barcos, de peleas y canciones recopiladas en vinilos. Historias que ruedan en pendientes irrespetuosas, como monedas acuñadas en puertos de otras partes del mundo.

Se que parte de mi sangre proviene de aquí, por herencia o vida pasada.

Heredé la paciencia del que navega, del que aprendió a pasar el tiempo leyendo las olas, leyendo las nubes y vuelos de gaviotas, leyendo aquello que para otros es despreciablemente lento y monótono.

Heredé algo de la esencia de los cerros, que ante el maltrato del cambio permanente, son siempre tercos en sus profundidades; y el amor por la luna, ese que se disputan los mares, los puertos y los lobos hambrientos.

Heredé muchas cosas, pero no se si heredé el valor de quien dio su vida por el resto en un naufragio.

@edgarchile



sábado, noviembre 16, 2013

jueves, octubre 31, 2013

Cactus

El cactus es un animal que teme ser abrazado, por lo que se esconde bajo una frazada de espinas. Suele refugiarse en los desiertos, desplazándose únicamente de noche, cuando nadie lo ve.

Alguna vez conoció el calor de los abrazos, el desenredo de un peine y el brote incondicional del agua potable; pero decidió dejar todo eso, con tal de salir a buscar algo nuevo.

Un cactus se alimenta del silencio de la luna, ama la noche sin interferencias. Camina mas allá de los caminos, hasta que cesan los murmullos y las luces de faroles.

Se adentra tanto en lo desconocido, que llega a sitios prohibidos y mágicos, esos que eligen las galaxias para desnudarse completamente, como mujeres en oasis desolados. Todo para transformarse en un observatorio astronómico carente de espejos, donde se confiesan las rocas de civilizaciones lejanas, y atentamente, sin ninguna prisa, contempla cada destello luminoso, cada hebra que formó parte de la gran historia del cosmos. A eso dedica su vida.

Por desgracia, los cactus son depredados por momias alcohólicas, que beben del néctar que se almacena en el interior de sus estómagos. Un elixir que lentamente, sin saberlo, noche tras noche, es fermentado por la luna.


@Edgarchile